Hace mil años, el gran dios Dragón fue invocado para conceder un deseo terrible, y la tierra de Iwagoto se sumió en una era de oscuridad y caos. Ahora se concederá un nuevo deseo a aquel que sea el poseedor del Pergamino de las Mil Oraciones.
Criada por monjes en un templo escondido, Yumeko ha sido entrenada para ocultar su naturaleza. Mitad zorro kitsune, mitad humana, su habilidad para transformarse solo es comparable con su inclinación por las travesuras. Hasta el día en que su hogar es arrasado por demonios del averno y se ve obligada a huir con el mayor de los tesoros del tempo, una parte del antiguo pergamino.
Kage Tatsumi es un misterioso samurái del Clan de la Sombra, un guerrero que ha recibido la orden de recuperar el pergamino a cualquier precio. Pero el destino pronto une a Tatsumi y Yumeko. Con la promesa de guiarlo hasta el anhelado tesoro, Yumeko establece una peligrosa alianza que le ofrece su mejor esperanza de supervivencia. pero el busca lo que ella ha escondido, ¿y si su engaño es descubierto?
Con un ejercito de demonios pisándole los talones, y acompañada por el más insólito de los aliados, los secretos de Yumeko son más que una cuestión de vida o muerte. Son la clave del destino del mundo.
Queridos lectores nocturnos:
Vengo a ustedes con una novedad de este año, La Sombra del Zorro de Julie Kagawa, un libro que me tenía muy ilusionada y que no me ha decepcionado en ningún aspecto.
Vamos a ir por partes, porque la verdad, el libro tiene muchos aspectos positivos y amé absolutamente todo. Principalmente, el diseño del mismo es extraordinario, cuenta con un mapa y unas páginas a color realmente bellas.
Dicha historia esta narrada tanto por Yumeko como por Tatsumi, los protagonistas. Sin embargo, también existe un narrador en tercera persona que nos permite comprender qué es lo que sucede tras bambalinas, cómo y por qué se inicia el movimiento que dará lugar a diversos sucesos, los cuales cambiaran el sentido del mundo.
Desde el momento en que leemos la sinopsis, sabemos que va a suceder una tragedia. Sin embargo, la historia no comienza con la protagonista, sino en un lugar más alejado de donde ella se encuentra. Ahí conoceremos a Suki, una joven doncella y su nueva pero aterradora ama, Satomi-sama. Apenas empieza la lectura, simpatizas con la muchacha. Una dulce e inocente adolescente que está en el palacio del Rey del Sol gracias a su padre, para ser entrenada como doncella y poder tener un futuro. Lamentablemente, la señora a la que es asignada es tan cruel y despiadada como es hermosa y perfecta. Una mujer que esconde en su belleza un monstruo. Tan solo hay que pasar un par de páginas para averiguarlo. Este capítulo introductorio nos adentra en un mundo de fantasía, donde la nobleza ansía el poder a toda costa, y para hacer sus deseos realidad deben encontrar el pergamino para poder despertar al dios Dragón. En simples palabras, la trama gira en torno a dicho objeto, el cual se encuentra divido y protegido por diferentes templos. Será una carrera a contrarreloj donde varios jugadores, nobles, shinobis, yokais y demás, se atreverán a enfrentarse para obtenerlo.
Es en este ambiente, lleno de magia, corrupción y codicia, que nuestros protagonistas se encuentran. Yumeko, una mitad zorra kitsune de la mitología japonesa, que tiene el poder de realizar todo tipo de ilusiones y de transformarse en la bestia que mora en su interior. Traviesa, astuta e inocente, hasta podríamos decir ingenua en lo que se refiere a los problemas sociales que atraviesan a las personas más allá de su protegido templo. Ella nunca ha ido lejos, se crió junto a los monjes y está ansiosa de poder iniciar su propia aventura. Sin embargo, debido a sus orígenes le es imposible tal tarea, pues humanos y yokais no están destinados a estar juntos.
"Es difícil ser humano, pequeña kitsune. Ni siquiera los mismos humanos hacen un buen trabajo al respecto. El mundo mortal está lleno de odio, traición, tristeza y muerte. La mayoría de los yokai y de los kami, por igual, consideran que es demasiado (...)" (Pág. 93)
Tatsumi, también es joven, pero a diferencia de Yumeko, él comprende la oscuridad, la corrupción y el dolor. Su nacimiento y su desarrollo han girado en torno a su espada: Kamigoroshi o más bien, la katana asesina de dioses, capaz de matar a cualquier yokai.
Un arma que contiene al más temible y abominable monstruo, el demonio Hakaimoto. No conoce la bondad, la alegría o siquiera, el amor. Tanto él como el arma que porta, deben ser incapaces de sentir para actuar acorde a las ordenes del Clan de la Sombra, evitando así, la liberación de Hakaimoto. Un Clan que está bajo el mando de su daimyio-sama. Una mujer que me perturbó e intrigo de igual manera, alguien de que sin duda aprenderemos en los siguientes libros. Y una de las jugadoras maestras de este juego de ajedrez, donde el ganador se lleva el poder.
"La espada (...) había sido un elemento constante en mi mente desde que tenía memoria (...) Me había tomado más de la mitad de mis diecisiete años dominar la colérica arma, y sin el entrenamiento (...) habría sucumbido a la ira (...)" (Pág 53).
Yumeko y Tatsumi son totalmente opuestos, y se unen debido a la astucia de la primera. Quien a pesar de tener parte del pergamino con ella, durante todo el viaje, logra convencer a Tatsumi de lo contrario. Ella es la única sobreviviente de la masacre de su templo, no puede hacer más sino proteger lo que su Maestro Isao le ha dejado: un fragmento del pergamino que todos, incluido su nuevo aliado, codician.
Yumeko, menos mal, es muy consciente de sus capacidades: no sabe luchar, no conoce la sociedad fuera de su templo y sin duda, no es lo suficientemente poderosa como para enfrentarse a los demonios que intentan llevarse el pergamino. No, sabe que necesita los músculos y la habilidad del joven desconocido. A medida que el tiempo pasa y van enfrentándose a diversos enemigos, los dos se acercan. No solo por el honor de Tatsumi, quien a pesar de ser un asesino despiadado, puede llegar a ser dulce solo con Yumeko, sino también, por la amabilidad y alegría de esta. Quien, aunque su pueblo fue asesinado, sigue encontrando razones para sonreír y vivir.
Tatsumi comienza a sentir algo por ella, al principio es una sensibilidad: puede notar que ella es hermosa, pero su bondad hacia él hace que lo que estaba muerto hace mucho tiempo, renazca. Nuestro querido protagonista, empieza a enamorarse:
" (...) tuve la triste idea de que Maestro Isao no aprobaría esta farsa: que le mintiera a este chico para conseguir que me escoltara (...)Pero yo no era una guerrera, no podía cortar las cosas en pedazos (...) No podía hacer esto sola (...) yo era una kitsune, una yokai. No era humana (...)" (Pág. 130)
Yumeko, menos mal, es muy consciente de sus capacidades: no sabe luchar, no conoce la sociedad fuera de su templo y sin duda, no es lo suficientemente poderosa como para enfrentarse a los demonios que intentan llevarse el pergamino. No, sabe que necesita los músculos y la habilidad del joven desconocido. A medida que el tiempo pasa y van enfrentándose a diversos enemigos, los dos se acercan. No solo por el honor de Tatsumi, quien a pesar de ser un asesino despiadado, puede llegar a ser dulce solo con Yumeko, sino también, por la amabilidad y alegría de esta. Quien, aunque su pueblo fue asesinado, sigue encontrando razones para sonreír y vivir.
Tatsumi comienza a sentir algo por ella, al principio es una sensibilidad: puede notar que ella es hermosa, pero su bondad hacia él hace que lo que estaba muerto hace mucho tiempo, renazca. Nuestro querido protagonista, empieza a enamorarse:
"Yumeko era diferente, genuinamente curiosa y sin pretensiones. Ella me había salvado la vida, nada exigía de mí y había sido la primera persona en tocarme sin infligir dolor." (Pág. 409).

El viaje se encuentra lleno de obstáculos y diferentes paisajes, te empapas, literalmente, de la mitología japonesa, su flora y fauna. Es una aventura épica de las clásicas solo que transportada a la cultura oriental. Totalmente coherente y verosímil. Hay que agregar, además, el uso de ciertas palabras japonesas. Sé que hay gente a la cual esto no le gusta, sin embargo, a mi me encantó. No solo porque el idioma original guarda una visión del mundo única y especial, sino que también nos permite adentrarnos a las diferencias sutiles y mágicas de cada palabra. Porque existe un repertorio, que se encuentra explicado y detallado en el glosario al final del libro, que jerarquiza a los demonios, los yokais, fantasmas y demás. Es decir, no es todo lo mismo, tienen distinciones sutiles que permiten entender más la cultura oriental.
A medida que van superando a cada enemigo, los protagonistas ganan aliados: Hino Okame, es un ronnin, un samurái que ha perdido a su señor por diversas razones y por ello, no tiene el honor suficiente como para ser considerado digno. Se encuentra, por lo tanto, en un nivel más bajo que un campesino. Literalmente, en el libro lo comparan con un perro. Esto es importante porque habla de la jerarquía de un Japón antiguo e histórico. Este personaje es muy gracioso e incluso algo torpe ya que se le escapan muchos detalles importantes, pero sigue siendo un hábil peleador que sacará de quicio a Tatsumi en más de una ocasión.
Por otra parte, hay otro personaje que se les une más adelante, casi al terminar el libro, Oni no Mikoto, una especie de samurái que busca combatir con lo mejor de lo mejor, y ayudará a nuestros protagonistas solo por el hecho de poder pelear con Tatsumi cuando termine su misión. Es veloz, guapo y una persona muy importante.

Finalmente, Reika, es la miko principal del Santuario de la Ciudad Capital. Si me pidiesen que comparase este personaje con alguien... yo diría que es muy parecida a Rei Hino de Sailor Moon. Una fuerte, decidida y poderosa sacerdotisa del templo, que no tiene miedo a la hora de enfrentarse con demonios o yokais. Y hará lo necesario para salvar el destino del mundo.
El libro lo tiene absolutamente todo, desde personajes bien complejos y estructurados que van evolucionando a medida que batallan juntos, acción, traición, un romance suave y tierno, hasta un final shockeante. Me dejo con ganas de más, muchísimo más. No veo la hora de que salga la segunda parte de la trilogía. Quiero ver cómo va a desarrollarse Yumeko después de lo sucedido y qué pasará con Tatsumi. Además, claro, del asunto del pergamino.
Por eso le doy el total de cinco alitas
Por otra parte, hay otro personaje que se les une más adelante, casi al terminar el libro, Oni no Mikoto, una especie de samurái que busca combatir con lo mejor de lo mejor, y ayudará a nuestros protagonistas solo por el hecho de poder pelear con Tatsumi cuando termine su misión. Es veloz, guapo y una persona muy importante.

Finalmente, Reika, es la miko principal del Santuario de la Ciudad Capital. Si me pidiesen que comparase este personaje con alguien... yo diría que es muy parecida a Rei Hino de Sailor Moon. Una fuerte, decidida y poderosa sacerdotisa del templo, que no tiene miedo a la hora de enfrentarse con demonios o yokais. Y hará lo necesario para salvar el destino del mundo.
El libro lo tiene absolutamente todo, desde personajes bien complejos y estructurados que van evolucionando a medida que batallan juntos, acción, traición, un romance suave y tierno, hasta un final shockeante. Me dejo con ganas de más, muchísimo más. No veo la hora de que salga la segunda parte de la trilogía. Quiero ver cómo va a desarrollarse Yumeko después de lo sucedido y qué pasará con Tatsumi. Además, claro, del asunto del pergamino.
Por eso le doy el total de cinco alitas






